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XXIII Domingo Ordinario

Hoy, Jesús nos ofrece una cura para nuestros pecados sociales.

A la luz de los acontecimientos políticos de esta semana, como DACA, creo que este Evangelio es muy importante.  El Evangelio de hoy es todo acerca de la sanación social y la reconciliación. Los conflictos entre personas y grupos de personas son los que han existido desde generaciones.  Por lo tanto, cuando uso la palabra curación, quiero decir que este pasaje del evangelio es una medicina para nuestros males sociales.  Entonces, ¿cómo es este pasaje del evangelio como medicina para nosotros? Veamos el lenguaje utilizado en él.  ¿Qué dijo Jesús? Jesús no dijo que lo acusara o lo castigara, Jesús le dijo que le dijera sus faltas.  El pecado es como una enfermedad, un virus, que convierte cosas buenas en cosas malas.  Así que, al decirle a otra persona sus faltas, les ofrecemos una cura.  ¿Qué quiero decir? Al decirle a otra persona sus faltas, cómo han dañado a otros ya nosotros, hacemos más fácil para ellos aceptar sus pecados.  Mis hermanos y hermanas, la Verdad es siempre una cura para la ignorancia y la mentira.  El evangelio nos dice que siempre hablemos la verdad a otras personas, primero individualmente, luego como grupo.  ¡La verdad hace a una persona libre!  Por lo tanto, el evangelio es una receta para la medicina que cura la enfermedad del pecado y el dolor. El pecado y el dolor a nivel personal y social. El Evangelio no se trata de rechazar a otras personas, sino de ofrecer libertad del pecado.  Por lo tanto, cuando vamos a decir la verdad a las personas que nos rodean que están perjudicando a nosotros y otros. Necesitamos seguir la guía de san Pablo que nos dijo hoy, amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo.  Cuando necesitamos decir la verdad del daño a otras personas, ¡necesitamos siempre hacerlo en Amor!  Amor, es un fuego que cambia todo lo que toca. Todos ayudamos a difundir el amor haciendo posible el cambio en nuestro mundo.  Aunque la gente en nuestro país puede usar a nuestra familia, amigos y vecinos como un medio para ganar poder político, necesitamos responder siempre en el amor.  Recuerde, Cristo quiere que estemos extendiendo su cura para el pecado, que es su amor. La elección es siempre nuestra. Espero que siempre seremos profetas del amor en nuestro mundo.